El rostro de los asistentes, todos ellos con cubrebocas, reflejaba el hartazgo, la impotencia y la exigencia de un ¡Ya Basta! al asesinato de periodistas ...
Una abuelita vio cómo cayeron sus nietos a manos de criminarles, que así de rápido como cometieron el homicidio también salieron huyendo sin ser detenidos...