En mis casi 17 años de carrera en la comunicación y el periodismo, nunca había visto tanta unidad del gremio ante una de las situaciones más complicadas que se presentan en Tijuana: ejercer la libertad de prensa sin el temor a ser asesinados.

Lo que me tocó presenciar el pasado martes 25 de enero en la glorieta Independencia fue a una Tijuana totalmente solidaria que no dudó en ningún momento en acompañar a los periodistas, fotoperiodistas y comunicadores que convocaron al gremio a manifestarse de manera pacífica por el cobarde asesinato de los amigos y compañeros Lourdes Maldonado y Margarito Esquivel en Tijuana, así como de José Luis Gamboa en Veracruz, los tres en lo que va del mes de enero.

Lo que muchos pensaron, sobre todo gobernantes, que la marcha de Tijuana sería una más de las tantas expresiones desangeladas que luego se ven por las calles de la ciudad, terminó por ser una de las manifestaciones más concurridas de los 28 estados de la República Mexicana que también lo hicieron el mismo día en diversos municipios.

El rostro de los asistentes, todos ellos con cubrebocas, reflejaba el hartazgo, la impotencia y la exigencia de un ¡Ya Basta! al asesinato de periodistas porque simple y sencillamente no sólo es una vida menos, sino el valor que éstas tienen porque sus voces comunican las verdades que otros más callan.

Poco a poco la concentración de personas fue aumentando hasta que los organizadores comenzaron a dar las indicaciones para iniciar el caminar de manera silenciosa por el Paseo de los Héroes hasta llegar a la Fiscalía General de la República (FGR), todo en la zona del Río Tijuana, ante la mirada atónita de los automovilistas que dieron paso a un contingente interminable de decenas y decenas de personas que llevan consigo lo que podían.

Pancartas, fotografías, lonas con los rostros de Lourdes Maldonado y Margarito Esquivel exigiendo justicia se dejaron ver por todos lados, velas y rosas, moños negros y lágrimas muchas en los rostros de hombres y mujeres que en esta ocasión eran una sola causa.

Como ninguna otra manifestación, ésta fue pacífica y la cobertura de medios de comunicación como nunca antes vista, llegaron de diversas partes de Estados Unidos, de otros municipios de Baja California y también corresponsales internacionales.

Por ahí también marcharon activistas sociales, ciudadanos pertenecientes a organismos de la sociedad civil y algunos ex funcionarios que se dejaron ver y reconocer aún con los cubrebocas puestos.

La circunstancia no es par menos, aguerridos compañeros de los medios de comunicación cedieron ante el momento y las lágrimas eran inevitables en sus rostros, incluso cuando les tocó hacer uso de la voz se entrecortaba y no por los nervios, sino porque en esos momentos de dolor se vienen tantas cosas a la mente que se quiere decir tanto pero poner en orden las ideas es complicado.

Tijuana fue solidaria con el gremio periodístico, tanto quienes marcharon como quienes lo hacían con el claxon de su vehículo al esperar pacientemente el paso de la marcha, muchos, muchísimos más lo hicieron a través de las decenas de plataformas digitales que transmitieron en vivo desde teléfonos celulares, cámaras de video y drones, varios de ellos que desde las alturas confirmaron algo: la ciudad llegó al límite, rebasada por una inseguridad que parece no tener fin y autoridades sin atinar a una estrategia clara y exitosa para recuperar la tranquilidad de nuestras calles y ofrecer condiciones dignas para la labor del periodista y los comunicadores que rifan su vida por llevar la verdad al escarnio público.

No hace falta un evento con trompetas para instalar ya los protocolos efectivos de protección a periodistas amenazados por cumplir con su deber de informar dijeron algunas de las voces frente a la FGR donde concluyó la marcha, hace falta voluntad de la Gobernadora de Baja California, Marina del Pilar y del Gobierno Federal que encabeza el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en tanto que a la Alcaldesa de Tijuana, Monserrat Caballero le reclamaron coordinación en la información que su Secretario de Seguridad parece que no le entrega de lo que el gremio periodístico le expone en las mesas de análisis de los pocos mecanismos de protección que hasta el momento están vigentes para periodistas y comunicadores que han sido amenazados de muerte.

Nada que celebrar, mucho por esclarecer, hay tantas versiones sobre los asesinatos de Lourdes Maldonado y Margarito Esquivel, y los ojos de la sociedad en general bien atentos a lo que al final se tenga como justicia y es ahí donde a usted estimado lector le tocará juzgar y en su caso apelar. Sin claudicar compañeros periodistas y comunicadores.

Escríbeme a estrada.maldonado.ismael@gmail.con, ¡Nos leemos pronto estimado lector!

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