En cualquier lugar del mundo, hacer como que no pasa nada terminará siendo el mayor de los errores cuando de seguridad pública se trata.
Y es que estamos de acuerdo que así como los Gobiernos ajustan sus respectivas estrategias contra el crimen, los delincuentes hacen exactamente lo mismo para esquivarlas.

Peligroso es pensar que en nuestra querida Tijuana lo mismo sea asesinar a un bebé, a un menor de edad o adulto, porque entonces estaríamos hablando que hemos perdido la capacidad de asombro al asimilar que estos hechos son parte del día a día de la ciudad más violenta de México.

Ahí es precisamente donde el ciudadano debe entrar al quite por la tranquilidad de nuestras familias, comenzando por su comunidad, platicando con sus vecinos de mayor confianza, buscar la mejor forma de organización para incentivar la participación en las múltiples acciones de prevención del delito que hasta hoy tenemos al alcance a través de las Secretarías de Seguridad de Baja California y también de Tijuana.

Debemos tomar en cuenta que para que menos veces se repita un caso como el de este fin de semana en la colonia El Laurel, en donde una abuelita vio cómo cayeron sus nietos dos menores de edad y uno de 19 años a manos de criminarles que así de rápido como cometieron el homicidio también salieron huyendo sin ser detenidos, es necesario que la sociedad se involucre de lleno en la prevención del delito.

En aquellas comunidades que mantienen una organización efectiva entre sus vecinos cuando de estar alertas contra la delincuencia se trata, la autoridad tiene menos pretextos para avanzar en la disminución del número de delitos que en estos momentos tienen hundida a Tijuana y Baja California.

Y es que en la estrategia de seguridad todo abona, ya que tener comunidades más organizadas nos acerca cada vez más a niveles óptimos de seguridad, lo que sin duda hace que el crimen se ahuyente y tenga que mudarse a otros sitios a cometer sus delitos, lo que se conoce como “efecto cucaracha”, pero en otra entrega estaremos sin duda ahondando en mecanismos, herramientas y acciones que son fundamentales que los tijuanenses pongan en práctica en sus colonias y fraccionamientos para fortalecer la tranquilidad para el beneficio de sus familias.

Triste es voltear a ver que la violencia sucumbe a Baja California, con cifras de 2 mil 472 homicidios dolosos el año pasado y de éstos Tijuana aportó 1,932, lo que nos habla de que la estrategia de seguridad que siguen tanto el Gobierno estatal de Marina del Pilar como el Municipal Monserrat Caballero no dan una al momento de elegir cuáles acciones contra el crimen podrían ser las más efectivas.

Enero nos está llamando con urgencia a dar el paso al frente, tanto a las autoridades como a todos los sectores de la población, porque suman ya 135 asesinatos y el mes aún no termina, marcado por los casos de los periodistas Margarito Esquivel y Lourdes Maldonado, ambos acribillados por llevar la verdad a la mesa del debate público.

Y no hemos concluido el mes cuando a pesar de contar con miles de elementos de la Guardia Nacional que fueron enviados para ayudar a Baja California en la lucha contra el crimen, vemos casos como el de El Laurel, donde menores de edad caen a balazos frente a los ojos de su abuela.

Este año 2022 nos está llamando a sumar esfuerzos, pero de a «deveras», a tener a autoridades que lejos de minimizar los hechos, se ajusten el cinturón y salgan a dar la cara con voz enérgica de que llegó el momento de tener buenos y extraordinarios resultados, caso contrario le estarán apostando a que la sociedad comience a ver con normalidad los incidentes delictivos hasta acostumbrarse, lo que sin duda jamás debería ocurrir. ¡Estamos a tiempo Tijuana! Escríbeme a estrada.maldonado.ismael@gmail.con, ¡Nos leemos pronto estimado lector!

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