Tarde pero seguro, dicen por ahí los que de desalojos de personas conocen en la administración pública, y es que no es para menos estimado lector, cuando de campamento de migrantes se trata es sin duda cosa seria.

No sólo es girar instrucciones para que llegue personal de Gobierno y de seguridad a liberar un espacio federal que por un año mantuvo obstruido el pase a los miles de usuarios que todos los días cruzan la frontera con Estados Unidos por la garita de El Chaparral.

Desde luego que en estos casos las organizaciones defensoras y protectoras de los derechos humanos están listas con lupa en mano para observar cada movimiento de las autoridades responsables del desalojo de los migrantes, porque obviamente también tienen derechos universales que deben ser respetados.

Y así resultó, un éxito, en total coordinación los tres niveles de Gobierno durante la madrugada del domingo 6 de febrero, en medio de un clima completamente frío y calles vacías por el puente festivo que aguarda esta ciudad fronteriza.

Desde temprana hora medios de comunicación ya estaban dando informes preliminares del despliegue de Guardia Nacional, policías municipales y estatales que sin armas ingresaron al campamento migrante para acompañar a los 361 personas que aguardaban la codiciada oportunidad de obtener el asilo político de Estados Unidos.

Hasta el lugar de operación llegó la Alcaldesa de Tijuana, Monserrat Caballero, y cómo no estaría ahí, si las cosas resultaron conforme a lo planeado en la mesa de coordinación entre las autoridades involucradas, se le veía contenta pero también nerviosa, bastante al ser cuestionada sobre detalles específicos de la cantidad de personas que estaban siendo retiradas de El Chaparral.

En más de una ocasión, la Alcaldesa tuvo que pedir apoyo a sus funcionarios para afinar bien los detalles a las preguntas expresas de los reporteros que atendieron la improvisada conferencia de prensa.

Entre esas imágenes que Usted estimado lector pudo ver a través de los medios de comunicación, en su mayoría enlaces en vivo mediante plataformas digitales, sin duda sobresale una en particular y tiene que ver con la chamarra utilizada por la Alcaldesa Monserrat Caballero.

No, definitivamente no era una chamarra óptima para las frías temperaturas que atraparon la madrugada del domingo 6 de febrero, ésta es especial, es completamente blindada.

Quienes hayan tomado la decisión de proteger a ese nivel a la primera edil de Tijuana, no escatimaron para nada en que la mujer que lleva las riendas de esta ciudad fronteriza dejará por un momento el glamour al que nos tiene acostumbrados para mejor en esta ocasión pasar a la informalidad pero bien protegida.

En la mesa de coordinación se pensó en todo, uno de esos vértices era el riesgo de que algo se saliera de control y la situación sobrepasara la seguridad de quienes en el desalojo participaban, entre ellas la Alcaldesa.

Si usted busca una chamarra similar para su respectiva protección al momento de transitar por las inseguras calles de Tijuana, pues entonces tendrá que desembolsar mínimo 3 mil 500 dólares, con un blindaje adecuado y así hacia arriba el costo entre más sofisticada tecnología antibalas le ofrezca el mercado del blindaje que hoy en día es más buscado por políticos y gobernantes, mientras el ciudadano de a pie lo hace sólo con lo que apenas traiga puesto al salir de casa.

Qué bueno que se piense en la protección de la Alcaldesa de la ciudad más violenta del país, como también bueno sería que por fin se den pasos fuertes en la reducción y no contención del crimen que mantiene en la zozobra a nuestra querida Tijuana.

Por lo pronto, El Chaparral está nuevamente limpio y libre para que pronto sus miles de usuarios crucen por ahí la frontera con Estados Unidos, esperando que la historia de la instalación de un nuevo campamento no vuelva a repetirse. Escríbeme a estrada.maldonado.ismael@gmail.com, ¡Nos leemos muy pronto!

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