Creo que Toy Story 5 es una película muy oportuna porque llega en un momento de cambios sociales en los que los juguetes resuenan más para las generaciones anteriores que son coleccionistas; y donde los que son niños prefieren los dispositivos móviles desde donde se divierten, conviven y llevan una vida digital en lo peligroso que representa el aislamiento y la hostilidad.
En Toy Story 5, la tímida niña Bonnie recibe una tableta para jugar y convivir con sus amigos en un mundo conectado. Buzz Lghtyear y Jesse buscarán ayudarla para que haga amigos reales y necesitarán la ayuda de Woody para elaborar un plan de ayuda a su niña, conectarla con otros pequeños que les guste jugar con juguetes y su imaginación; y rescatar a Jesse que inesperadamente volverá a su hogar, la casa de Emily, su primera niña con quién jugó.
Es obvio que Toy Story 5 es cinco de cinco estrellas. Pero seamos honestos y hay que reconocer que la fórmula es la misma, el rescate de un juguete perdido y la preocupación por un niño desorientado. Pero me atrevo a presumir que la quinta entrega es de lo mejor que ha hecho Pixar. Si fuera un platillo, es como si los ingredientes ya los conociéramos, pero la receta y la preparación cambiara.
Andrew Stanton ha participado en toda la saga de Toy Story desde los 90, y es uno de los creativos más respetados en Pixar, para la quinta entrega hizo un atinado equipo con McKenna Harris para hacer una crítica social sobre lo estresante que puede resultar para un niño estar en un mundo cibernético que no descansa, que siempre está conectado, expuesto a una sobre estimulación sin supervisión o acompañamiento en espacios donde el impacto de las palabras es inmediato y oprime a la curiosidad infantil; poniendo en riesgo el desarrollo de la personalidad, de la intelectualidad y hasta la felicidad.
El mensaje es muy claro, está exactamente detrás de la comedia e inocencia de los coloridos personajes que tanto amamos. Las situaciones son detonantes de muchas reflexiones que saltan a la vista para quienes querramos verlas.
En la historia hay que destacar que cierran el círculo de Jesse, de su origen sobre el amor de su primera familia. El mejor momento de la película, el más emotivo y entrañable al conectar con la segunda entrega en 1999.
Lo que sí extraño es la calidad de las canciones. En general, a Disney se le ha olvidado cómo hacer canciones alegres, con sentido para la historia y que funcionaran fuera de la película. Nada como la banda sonora de la primera entrega de 1995 y 31 años después se han olvidado de «Tú amigo fiel», sí me hizo falta aunque en la historia no hay ningún argumento sobre la amistad.
