Fue muy curioso que la gobernadora hiciera un pronunciamiento sobre las acusaciones en su contra que hizo el ex gobernador Jaime Bonilla. En política forma es fondo y quiero poner especial atención en esta señal.
Es muy claro que muchas preguntas que se hacen en las mañaneras ya están acordadas, que son espacios comprometidos comercial o editorialmente, la mayoría no quiere incomodar al poder… tan no quieren incomodar que las acusaciones de Bonilla no fueron cuestionadas, porque claramente podrían incomodar a Marina del Pilar.
Entonces, la gobernadora hizo una pausa, tomó un respiro y expresó su sentir, dijo que Bonilla le daba pena, que sus acusaciones no tenían sustento y que le parecían pronunciamientos a la ligera y sin sustento.
Solo una reportera le preguntó a Marina si pensaba en denunciar… “lo estamos pensando” y se acabó el tema Bonilla.
¿Entonces nadie quiere incomodar? ¿En serio? Nadie quiere ceder o arriesgar un poco amén de la libertad de expresión. Porque a mí sí se me ocurren varias preguntas… ¿Morena y el PT irán en alianza en el 2027? ¿Los del PT dejarán de ser considerados de la 4T? ¿Quién fue el primero en incumplir los acuerdos de mayo de 2025 ordenado por Sheinbaum? ¿Por qué se pronunció a favor de la fotovoltáica en aquella ceremonia de la primera piedra de la planta de Next Energy?
Pero no, nadie quiso incomodar a la Gobernadora, incluso al grado de que ella sola tuvo que poner el tema, abrirlo y cerrarlo.
En serio gobernadora, aléjese de los zalameros… dele la voz a quienes cuestionamos imparcialmente. Yo mismo he buscado una entrevista con usted, hablemos de lo que sí importa, presente datos duros. Toda esa miel de los zalameros le hará daño y el gesto de poner el tema incómodo en su conferencia me parece que puede ser un despertar.
Creo que a su pronunciamiento le hizo falta información contundente, pero la falta de estrategia de comunicación es otra de sus carencias que la ha acompañado por cuatro años… y creo que es un padecimiento del que ya no hay remedio, pues no se puede actuar sin un diagnóstico real… y tantas voces que le endulzan el oido le impiden tomar pronunciamientos contundentes.
Ciencia, datos duros… aléjese de las interpretaciones políticas.
