No sé si es porque en las últimas semanas he viajado y platicado en Monterrey y en Ciudad de México; y eso me permite vernos con perspectiva. Pero, sí, admitamos, estamos bien mal, somos el lápiz menos afilado y el que tiene más suerte. Nuestro único atractivo es la geografía y ya, no hay más, estamos bien pendejos.

Lo peor es que nuestros pendejos adinerados se están peleando por las causas más incorrectas, de la manera más estúpida, menos elegante, menos estratégica y más carroñera que se puede. Tenemos el comercio que merecemos.

La sociedad apática en todos los niveles ha permitido que personajes – sin decir nombres – acusados de abuso sexual y con elecciones amañadas, logren la dirigencia de la Cámara de Comercio en Tijuana, y peor que lo hayan ratificado por segunda ocasión, tal como se los advertí hace un año. Exactamente está ocurriendo el sueño el Partido Revolucionario Institucional en los 90, debilitar organizaciones para poderlos someter en lo individual. 

Me desespera porque yo conocí líderes de Canaco que cuestionaba al poder, hoy que se rentan y se someten a la primer provocación. Hoy veo líderes empresariales que imitan tácticas de influencer para ser famoso. Sin causas, ni motivaciones claras. 

Reitero, estamos bien pendejos. Ni los medios hemos logrado comunicar que Siempre se debe cuestionar al poder, sea quién sea; y la ambición de poder ha logrado el cinismo necesario para ser asqueroso. 

Los comerciantes tienen un líder que eliminó todo proceso democrático a cambio de impulsar el nepotismo e impusó a su hijo en el liderazgo de jóvenes Canaco; y que designó el resto de las posiciones; y presionó a los disidentes a salir de la cámara para no renovarles la membresía. 

Lo peor es que hoy se pelean los empresarios con los comerciantes. El motivo es el dinero. El efecto, nuevas generaciones que evitando problemas de una generación que no comprende la nueva realidad, simplemente se alejará de los organismos. Una vez más, se cumple el sueño del PRI de los 90; una vez más, estamos bien pendejos. 

Ya llevamos dos generaciones que claramente tenemos drásticas diferencias, que es evidente que los encumbrados no comprenden que no comprenden las nuevas realidades; que los nepo herederos podrían terminar en la quiebra por vivir en realidades distantes y alternas a la crudeza del diario fronterizo rodeado de una depresión económica, embates a la libertad de expresión y una crisis social nunca antes visto en Tijuana; en sociedades de otros años donde la geografía era un motor; no el único atractivo.

Seamos realistas, no hay inversión, no hay infraestructura, no hay agua, no hay electricidad, no hay paz, no hay poder adquisitivo local, las garitas ya no privilegian el turismo, los políticos y policías piden una participación. Todo está en contra y seguimos sobreviviendo sólo y únicamente por la bendita geografía. Teniéndolo todo, lo que más tenemos es ignorancia. 

Síganse peleando, en lo que las inversiones se van a Monterrey y Querétaro. Se ven bien bonitas las peleas por dinero en una ciudad cada vez más pobre. Estamos bien pendejos. 

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