Durante los últimos 12 años hemos sido testigos de la intensificación del autoengaño y de la negligente desinformación, que se puede traducir como causa y efecto del mismo autoengaño. Surgen nuevos magos del marketing que con nula ética profesional y altos recursos económicos y políticos logran complacer la sed de autoengaño que tienen los políticos aspirantes a los nuevos cargos de elección popular. 

Es fácil la lógica de “decretar”, primero mandan publicar resultados favorables y luego presionan lo suficiente para que los vendedores de humo hagan lo posible, e imposible, por cumplir los resultados de las encuestas sin sustento. 

Cada que se aproxima una elección, vemos encuestas en redes, llamadas telefónicas, grupos de Whatsapp, fotografías grupales para demostrar “alianzas” y toda clase de esfuerzos por posicionar a los aspirantes. 

Hoy vemos esa misma historia. La verdad estoy harto de los perfiles falsos, de las páginas de noticias infladas con cifras de seguidores, con comunicadores que se prestan para replicar, para apostar y tomar partido siendo parte de la estafa del autoengaño en la que sólo se busca posicionar el nombre de políticos. 

Es una estafa, porque la mayoría son de Morena, y todos los que estamos más pendientes de los procesos políticos, incluyendo a quienes han participado, saben que en Morena no hay encuestas, no hay elección interna… dos claros ejemplos: Marina del Pïlar no ganó ninguna encuesta para lograr la candidatura a la gubernatura hace cinco años; Ismael Burgueño, tampoco ganó ninguna encuesta hace dos años.

¿Qué habrá pasado con todo el dinero que invirtió Erik El Terrible Morales en su campaña contra Montserrat Caballero, por la candidatura a la alcaldía de Tijuana? Y viceversa ¿Qué pasó con todo el erario que destino Caballero en encuestas, en campañas de desprestigio contra el Terrible? ¿Si alcanzamos a ver que se trata de dinero al autoengaño?

Sean honestos, el juego del autoengaño es solo para estar más cerca del tablero de decisión, pero para nada es garantía… incluso atenta contra la competencia de otros partidos políticos que parece que están contentos con administrar derrotas, o las migajas que les dejan. 

Sí estoy harto, tanto de los políticos que abusan, de la autoridad electoral que no hace nada, de los comunicadores sin ética y del desorden que permite la gobernadora, que propicia más ruido innecesario que no necesita su gobierno, que aunque esté en el ocaso, sigue siendo gobierno y parece que ya a nadie de sus compañeros les importa. Insisto y todo está pasando en Morena, quienes se quejaban de las campañas adelantadas cuando eran oposición. Aprendieron muy bien de las malas prácticas priístas y panistas… parece que todo cambió para que nada cambiara.

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