Como si hubiese desaparecido el peligro y a manera de ruleta rusa, miles de jóvenes abarrotaron este fin de semana las playas de Rosarito.  Cierto es que la tercera ola de contagios no ha golpeado a Baja California con la misma intensidad que otras regiones, pero los casos activos y la hospitalización de enfermos siguen en aumento. 

Según datos proporcionados por el propio secretario de salud del Estado, Alonso Pérez Rico, es precisamente Rosarito el municipio con más alta incidencia de contagios en este momento.  Baja California acaba de retroceder en el semáforo de riesgo y la curva de contagios continúa en ascenso.  Volvieron las restricciones para el aforo en lugares públicos y nos recomendaron encarecidamente mantener las medidas preventivas.  Hasta ahí se entendía la nueva situación.

Pero es verano, la música y la playa invitan a congregarse y las autoridades pueden hacer excepciones, las que quieran, cuando lo consideren conveniente. 

El pasado miércoles, funcionarios estatales y municipales avalaron la celebración del ‘Baja Beach Fest’, un evento musical masivo, de dos fines de semana.  La afluencia se estima en 30 mil personas.  Dicen que la gran mayoría de los asistentes vienen de California, dicen que todos vacunados con esquema completo, dicen.

Es de todos conocido que la gente se está contagiando por la variante Delta del Coronavirus, aún estando vacunados.  Es menos probable que desarrollen un cuadro grave de Covid-19, pero pueden transmitir la enfermedad.

El punto es, 30 mil personas, pagando boletos que van de 330 a 450 dólares por persona, estamos hablando de varios millones de dólares.  Si sumamos el gasto que todos esos turistas hacen además en hoteles, restaurantes y bares de la zona, la derrama económica resultó ser más grande que la voluntad del gobierno por contener el riesgo sanitario. 

Las imágenes compartidas en redes sociales por decenas de asistentes al evento permitieron corroborar que efectivamente, algunos portaban cubre bocas, pero muchos no.  La música, los amigos, la brisa marina y unos tragos de alcohol hacen olvidar cualquier amenaza. 

Todas las mañanas, el Dr. Pérez Rico aparece en la transmisión que hace el Gobierno del Estado a través de internet, dando a conocer los últimos datos de la pandemia, los casos activos, la hospitalización de enfermos graves y el plan de vacunación.  Algunas veces, incluso regaña a la comunidad por su irresponsabilidad y su desdén por los protocolos, advierte de sanciones y hasta el cierre de los negocios que no respeten las indicaciones. 

Este domingo, tanto el gobernador como el secretario se mostraron muy optimistas, seguros y complacidos del éxito del dispositivo preventivo aplicado en Rosarito.  Parecían convencidos de que la dolariza valió la pena y, si algunos se contagiaron, pues allá ellos; finalmente regresarán a Estados Unidos y allá tendrán qué atenderlos.  No se sumarán a las estadísticas locales.  Negocio redondo. 

Comentarios