¿Para qué mandamos a la escuela a nuestros hijos? ¿Será para ocuparlos? ¿Para que alguien los cuide? ¿Para que aprendan español, matemáticas, historia? ¿Para qué realmente los mandamos?
Pregunto, porque me parece peligrosa la tendencia de politizar la ciencia, de darle lectura política al método científico. Porque siento que al mandar a nuestros hijos a la escuela es para aprender ciencia, para que se defienda en la vida, para que hable correctamente el español, para que tenga palabras para expresarse y comprender su realidad; matemáticas para que haga cuentas claras, para que le den bien el cambio en la tienda, para que haga presupuestos, para que sea buen arquitecto. Ciencia, datos duros, método científico.
Me acabo de encontrar con que un diputado federal de Morena retoma el tema de la afectación a los usuarios de más de 200 vuelos que se quedaron varados en el Aeropuerto de Tijuana en la víspera de la Noche Buena tras los bancos de neblina que se registraron en la región.
Hay un mensaje ambiguo en el que pide mayor responsabilidad de las aerolíneas, con lo que todos podemos estar de acuerdo; pero con lo que juega es con prometer “menos cancelaciones, más soluciones” y eso es una trampa.
Si lo queremos ver radicalmente es como si el diputado prácticamente quisiera decretar que ya no haya bancos de neblina o que no se pudieran cancelar. Pese al malestar, la incomodidad y enojo, las cancelaciones por banco de neblina tienen justificación de seguridad. Si los pilotos no tienen certeza de las condiciones de aterrizaje, simplemente no se puede poner en riesgo a nadie, ni a bordo del avión que viaja a altas velocidades, ni a quienes estén en las terminales aéreas. Es ciencia, no son caprichos. Ciencia.
Cuando el diputado menciona “más soluciones”, es con lo que estamos de acuerdo… pero la trampa es cuando dice “exhorto en marcha”. No, las soluciones no vendrán con un exhorto, vendrán de la ciencia, incluso ciencia política. Aquí hay que reformar leyes para que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) tenga más facultades para iniciar procesos que puedan judicializarse en lo mercantil. Las acciones de Profeco son una burla para el consumidor. Más para el consumidor cliente de las aerolíneas.
Lo que se requiere es que las aerolíneas sean más eficientes en la atención de los pasajeros, en atender a sus clientes para cancelar vuelos cuando haya pronóstico de bancos de niebla, mecanismos y garantías de reembolso anticipado o reubicación en vuelos de día cuando no hay neblina, incluso reorientación a otros aeropuertos cercanos. Que la garantía no sea opcional aunque lo incluyan en el costo del boleto.
No se vale que haya familias durmiendo y viviendo en los aeropuertos en la incertidumbre, tampoco se vale que las aerolíneas sean señaladas como las únicas culpables de la falta de protocolos, tampoco que un diputado capitalice políticamente una tragedia sin mostrar una alternativa realista mediante el diálogo con los involucrados para evitar que en la navidad de 2026, los bancos de niebla vuelvan a ser el centro de la misma discusión pasajera.
Ciencia, no política.
En este texto no mencioné al diputado en cuestión, porque eso es lo menos importante… lo que realmente importa es dejar de politizar la ciencia.
