A mi me encantan las películas de los futuros distópicos, disfruté y amé Pluribus, la más reciente propuesta de Vince Gilligan que en 2008 a 2013 nos trajo joyas como Breaking Bad; y entre 2015 y 2022, el spin off Better Call Saul. Ahora juega con planos secuencia contemplativos, monólogos desafiantes y una inquietante disyuntiva sobre las libertades y lo que realmente nos hace seres humanos.
Pluribus, es la historia de Carol Sturka, interpretada por Rhea Seehorn, una de las pocas personas que han conservado su individualidad y libre albedrío luego de que la humanidad descubrió y se contagió de un virus extraterrestre que unificó las conciencias y convirtió a la sociedad en una mente colmena, logrando que todos fueran felices a cambio de perder su individualidad. Carol tratará de comprender la nueva etapa de la humanidad e intentar revertir la unión de voluntades en una sola.
Cinco de cinco estrellas, no se dejen engañar. En verdad es una joya la serie, aunque sí debo advertir que es una historia que demanda y exige paciencia, atención, conocimiento y tiempo para cuestionarse lo que nos comparte Carol sobre la esencia del ser humano, de la sociedad, las crisis ambientales, la empatía, la codicia y el egoísmo.
El argumento y el guion son muy desafiantes y llevan un ritmo lento que permite conocer las motivaciones de Carol, una mujer dificil, egoísta, con adicciones alcohol, engreída y cuidadosa de su individualidad; a su vez, empática con la humanidad y en duelo por la pérdida de su pareja.
En la fotografía, hay escenografías fotográficas contemplativas, hay planos que permiten que los detalles aporten información valiosa para completar o acotar la definición de la historia. Pese a la soledad y el vacío de las escenas, hay una plenitud en la mayoría de los fotogramas de los nueve episodios ya disponibles en Apple TV Plus.
Rhea Seehorn es espectacular, de hecho su trabajo demuestra que puede llenar la pantalla y cada una de las escenas está presente con su trabajo y la personalidad que logra como Carol. A Seehorn ya le deben un reconocimiento que, a mi parecer, se ganó desde Better Call Saul.
La lectura que se puede disfrutar tiene diferentes capas por episodio. Vamos desde la soledad y el duelo; la esencia de lo que nos hace seres humanos, del libre albedrío y la individualidad de las decisiones y necesidades; del amor, cariño y empatía por otro ser vivo; incluso de lo que representa lujo o el autoengaño; aunque obviamente siempre está presente el dilema sobre el sacrificio por lograr la felicidad, y lo que representa ser felices.
Insisto, no es una serie para todos, aunque sí la recomiendo ampliamente para cualquier audiencia. Pero sé que si te gusta Blade Runner de 1982 de Riddley Soctt, o el suspenso, misterio, terror psicológico, aventura y drama de cualquiera de las temporadas de Black Mirror, definitivamente es una escala obligada.
