Públicamente no lo quiso reconocer, pero le pregunté directamente ¿de quién sospecha si la FGR es de Morena y sus rivales por la alcaldía también son de Morena? “No quiero sospechar” me respondió el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, ante la cita a la que se negó a asistir en la Ciudad de México por uso de recursos de procedencia ilícita.
Para mi es claro que la lectura es política, pues la FGR destaca por actuar solo si hay motivación política o económica, ya sea que la presidenta Sheinbaum lo ordene o Trump presione. Menos me imagino que una denuncia anónima tenga la fuerza para que haya iniciado una investigación y después se haya redactado una cita para Burgueño desde la Ciudad de México, fuera de la jurisdicción de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda.
¿Quién es ese “anónimo”? Burgueño sospecha que es alguien celoso de sus “logros”. Tal vez le cele sus logros personales, su suerte de haber llegado por designación a la alcaldía, tal vez sea alguien de Morena con la trayectoria suficiente para conocer a las piezas adecuadas en Fiscalía General de la República, tal vez alguien que haya sido embajador, o alguien que haya tapizado el Estado con su apellido alguien que se haya atrevido a traicionar a un
Seamos honestos, no hay partido político que le haga sombra a Morena para el 2027, todos siguen administrando derrotas y lo que heredaron del poder en las administraciones del pasado. Lo que viene para el 2027 se decidirá de la implosión de Morena y quien logre alinear lo que quede de una estructura cada vez más dividida, con la ventaja de sostener su posicionamiento electoral.
Me queda claro que la gobernadora no controla Morena; que sigue en una etapa de aprendizaje sin Carlos Torres que fungía como operador político y que Marina debe sortear una administración a la que le quedan dos años con funcionarios que recomendó el expanista y ahijado de Felipe Calderón. Tiene muchos pendientes para enmendar un partido con la tribu de Bonilla, la de Burgueño, la de Ayala, la de Julieta, la de Caballero y Agatón; la fuertemente financiada de Ruiz Uribe y la de Castro Trenti; cada uno con marcadas diferencias y distancias a lo que llegó a representar Marina.
Cuando Burgueño se comparó con Marina, al minimizar la cita de la FGR no le impactó en su prestigio ya que Estados Unidos sí confía en él y que incluso él sí puede cruzar la frontera; me pareció atrevido, fue como la primera vez que marcó una distancia y que seguramente el comentario ya lo ha hecho varias veces pero apenas le nació hacerlo ante la prensa. Burgueño, el más cercano a Marina empezó a tomar distancia, en miras de un 2027 lejano para los electores pero caliente para quienes se saben con el poder de filtrar y colocar una denuncia anónima con el poder de citar al banquillo de los acusados a un alcalde, y ese poder solo y únicamente está en Morena.
