Para mi sorpresa, otra vez fui testigo y víctima de la censura de políticos, ahora nos tocó por parte del equipo representante de Palestina. Estuvo de visita en Tijuana la embajadora del Estado de Palestina (así la presentaron) a Nadya Rasheed, en un encuentro con universitarios en donde estuvo prohibido hacer preguntas directas, solo se aceptaban tarjetas escritas filtradas por un moderador, una práctica muy poco democrática y limitadamente libre.
Me acerqué a la embajadora, le pedí entrevista, me dio la mano y me dijo “mucho gusto”, se tomaron la foto grupal con los asistentes, y el diputado federal de Morena que promovió el encuentro inició el grito de clausura “Palestina Libre”. Muy buen cierre para una conferencia llena de dolor y limitaciones en la apertura a preguntas.
Los reporteros nos acercamos a entrevistar a la embajadora pero su asistente con un perfecto español y un traje azul nos cuestionó “¿quién les dijo que iba a responder preguntas? No hay atención a medios, llevamos prisa”. Es cada vez más común que los gobiernos en el mundo, tanto México, Estados Unidos y ahora sé que Palestina, crean que sus convocatorias a medios solo son para escuchar y no cuestionar, para ser testigos y no para hacer preguntas. Quieren usar el eco de los periodistas y no abrir debate, ni rendir cuentas.
Mientras yo le argumentaba al asistente de la cónsul que si llevaba prisa, que dejara de alegar con la prensa y dejara que la embajadora respondiera, porque su actitud sabía a censura; el asistente de Rasheed dijo que solo daría un mensaje final para los reporteros; a lo que nos negamos. Un colega reflexionó y cuestionó “si no preguntamos ¿Cómo difundiremos y comprenderemos su causa y su presencia por acá?”… y entonces vino el giro de tuerca que me emocionó… el mismo colega increpó “ustedes piden Palestina libre; nosotros Prensa Libre”.
La embajadora no tuvo de otra que responder… al final, la embajadora se me acercó, me dio la mano y me dijo… “realmente no me gusta responder porque mi español no es bueno; pero gracias por insistir”.
Me queda el buqué de una censura velada en donde los políticos en el mundo no admiten cuestionamientos; donde quieren una prensa que sea única y exclusivamente testigo y que no creen en la rendición de cuentas; tal vez la embajadora me dijo la verdad; pero su asistente si quería a la prensa solo como testigo.
Respeto y lamento mucho lo que ocurre en la Franja de Gaza; alcanzo a ver que la tragedia no se resolverá fácil y que me es difícil tener una postura y una lectura completa y definitiva. Pero lo que sí alcanzo a ver es una tendencia entre la clase política en donde buscan a una sociedad sumisa con medios de comunicación serviles.
