Mandalorian y Grogu es una película que iba a ser una buena serie y se nota, para bien y para mal. La trama dirigida y coescrita por Jon Favreau con el experimentado guionista Dave Filoni está llena de adrenalina, con buenas coreografías en los combates, con explosiones, con aventuras en el aire y agua; hay mucha acción con la dosis perfecta de conspiración y venganza para que el guión y las motivaciones sean entendibles para toda la familia. Y desde ahí es muy disfrutable.
Pedro Pascal, interpreta al Mandaloriano que ahora trabaja como cazarrecompensas para el gobierno, para la Nueva República y acepta una nueva misión de la Colonel Ward, interpretada por Sigourney Weaver, para rescatar a Rotta the Hutt, interpretado por Jeremy Allen White. El Mandaloriano se verá en una encrucijada política ya que la Nueva República hizo una alianza con los contrabandistas, los gemelos Hutt, para entregar a Rotta a cambio de información que podría evitar una nueva guerra, pero el Mandaloriano tendrá que tomar decisiones que no simpatizarán ni al gobierno ni a los contrabandistas.
Cinco de cinco estrellas, yo me la pasé bien. Mucha acción, mucha traición, hay comedia y risas. Pero no se deje engañar, a la historia sí se le nota que originalmente era una serie, y en esta película en lugar de tener tres actos, acá parece que son como seis o siete aventuras hiladas, muy bien definidas con un exquisito diseño de producción.
Para mi gusto, los primeros tres actos y la batalla final es donde el diseño de producción se luce, se nota la inversión en la cantidad de contra tomas, en la estética cinematográfica y en las coreografías. Hay momentos absurdos y cómicos que se agradecen, y referencias a Clone Wars y Rebels que va a conectar a los seguidores en una continuidad de toda la historia.
Tal vez haya inconformidad en los fanáticos más ortodoxos de la saga de Star Wars, porque se siente que la película es un producto adaptado de capítulos de una serie. A mi eso fue lo que me gustó, que sentí la misma pasión, entrega y estilo de la serie en Disney Plus. Se nota en su calidad de guion y en el diseño de producción.
Fuera de que la fotografía es atractiva, sí hay que destacar las actuaciones del elenco y el peso argumental del guion de Dave Filoni que ha escrito gran parte de las series animadas, de The Mandalorian y Ashoka; además del talento de Jon Favreau y de Noah Kloor; porque toda la trama se siente lógica, avanza y fluye; y en las motivaciones hay dilemas y crecimiento; sobre todo hay riesgo. Realmente nuestros protagonistas y sus aliados sufren y enfrentan retos en los que son derrotados.
Sí creo que es un camino para seguir con el universo cinematográfico de Star Wars; aunque la historia se sienta más como una anécdota que como el gran momento que cambió la historia de la Galaxia. Siendo claros, rescataron a un ser vivo, al heredero del contrabandista Jabba The Hutt; y en la clásica trilogía se salvó a la Galaxia. Por la proporción, podría haber descontento, pero a mí sí me dejó satisfecho y esperando otra misión del Mandaloriano.
El camino así es; espero que le vaya bien en cartelera y que pronto veamos el crecimiento de Grogu.
