Entre la inhabilitación de Bonilla, la investigación por lavado de dinero de Burgueño, las acusaciones contra el Fofo de Ruiz Uribe; los funcionarios vinculados a proceso por corrupción de Caballero, la visa de la Gobernadora, los señalamientos contra Carlos Torres, su hermano Luis Torres, una dirigente estatal de Morena con pocas opiniones, y liderazgos locales inexistentes . Yo si me pregunto varias cosas. ¿Quién ganará entre tanta intriga?

Confabulan, traman, denuncian, señalan, crean perfiles digitales, contratan influencers, inventan cortinas de humo, tienen pésimos asesores…se ven las grietas, se nota el desorden, muchos quieren ser el nuevo líder de 2027, que ocupe la silla de la gubernatura, pero nadie demuestra que sea un heredero natural de Marina.

Nunca antes, en ningún partido se había visto tanto desorden, indisciplina, reto a la autoridad y guerra sucia.

Lo más trágico es que el pleito interno en Morena es alimentado por la inexistente oposición, ya que no hay presión externa de que algún político o liderazgo pueda capitalizar la falta de resultados y el poder que aún mantiene el discurso de López Obrador, que pese a las pruebas e investigaciones, la población mantiene en alta estima a los candidatos que vistan de chaleco guinda, sin cuestionar. 

Me queda claro que el pescador aún no se asoma, que en el arrebato que durará 18 meses, hasta las elecciones de junio del 2027, en donde los electores seguimos siendo el último eslabón de esta tortuosa red que apenas comienza a atorar a sus primeras presas.

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