Recibí la décima llamada de las últimas 13 semanas de un funcionario de alguno de los gobiernos de Morena que solo me saludan y me felicitan por la entrevista que me dio Carlos Loret el pasado 24 de septiembre en la Ciudad de México. 

Desde que la publiqué, reconozco que se tardó en tener alcance. Agradezco a cada uno de los usuarios de redes sociales que me siguen, pero hay que reconocer que tengo pocos pero de mucha calidad. De pronto, la entrevista tuvo miles de reproducciones, comentarios, insultos, amenazas de que me dejarían de seguir, obviamente salió el “Lord Montajes” “¿Cuánto gana Loret?”.

Pero lo que realmente me sorprendió, es que una funcionaria me habló para preguntarme si era cierto que había visitado Latinus. Respondí con verdad y le di el spoiler “entrevisté a Loret” y en una semana publico el video. Su reacción fue preguntarme si me tomé una foto con él. Cuando publiqué el video, me invitó un café y realmente había una emoción por las reflexiones de Loret sobre la libertad de expresión y la corrupción en los actuales gobiernos. Sí era paradójico, pero sumamente enriquecedor. 

Pasaron los días, y seguí recibiendo mensajes de funcionarios cercanos a Marina del Pilar, de Ismael Burgueño, de Montserrat Caballero, de Araceli Brown, de Rocío Adame. Personajes de Morena de recientes camadas, provenientes de otros partidos, pero escucharlo de fundadores, es lo que más me ha sorprendido. 

Y es que no hay una razón de ser de quedar bien conmigo, un reportero de más de 25 años de experiencia en medios que no supera los 15 mil seguidores; que investiga, que cuestiona y que trata de ser responsable… ¿Por qué levantar el teléfono para felicitarme? ¿Para que hablarme bien de Loret? ¿Qué significa eso?

Este viernes, para cerrar el día, decidimos hacer unas compras navideñas en familia. Y ahí recibí una llamada desde Palacio Municipal. Un alto funcionario que me felicitó por mi trabajo en ZETA, en W Radio y por la entrevista con Loret. Me dio gusto, me dio risa. El funcionario se disculpó por marcarme, a lo que respondí que no había problema y que eso me motiva a regresar a la CDMX a hacer más entrevistas. 

Pero sigo sin saber qué significan esas llamadas. 

Lo que sí sé, es que eso no lo está leyendo nadie dentro de Morena, de hecho es parte de la miopía, negarlo y evadirlo, pensando en que si no lo ves, no existe… pero obviamente de ahí provienen las fracturas que hoy tiene abiertas el partido, sus aliados y sus aspirantes al poder.

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