Un joven emprendedor, valientemente denunció que el cobro de piso apagó cuatro años de trabajo vendiendo mariscos en Ensenada. Ese cobro de piso que la gobernadora Marina del Pilar dice que no existe, ese que la fiscal María Elena Andrade niega, ese que Morena insiste que no se denuncia, ese del que la secretaria de turismo Zaida López calló mientras era l líder de los restauranteros en la Canirac, un silencio premiado con una secretaria en donde seguirá el silencio. He tenido la oportunidad de hablar con 4 empresarios de la gastronomía que ya normalizaron el cobro de piso, dos ya cerraron sus negocios en zona del río, la zona blindada de Tijuana.
Me enfurece el desdén de las autoridades que niegan la extorsionista y amenazas que conlleva el cobro de piso, asegurando que no hay denuncias; sin reconocer que no se denuncia formalmente por la complicidad en las corporaciones, por las amenazas constantes y la vigilancia clandestina, y la impunidad que hay en el sistema judicial. Eso sin contar con el silencio y complicidad de líderes que buscan espacios políticos como la extitular de Canirac Tijuana.
Todo está en contra, pareciera que a estos gobiernos no les gusta la formalidad, que prefieren el silencio y la impunidad.
El caso de Moi es valiente, es doloroso y en un retrato de una realidad en la que la gobernadora se toma fotos con la presidenta Sheinbaum, presumiendo la seguridad que reina en Baja California; mientras emprendedores padecen de las extorsiones de impuestos clandestinos por protección para permitirles seguir trabajando en un Estado en donde cada vez es más difícil crear un negocio legalmente establecido.
