Conforme avanza su administración, a la Alcaldesa de Tijuana, Monserrat Caballero Ramírez, se le esfuma de las manos toda posibilidad de poder reelegirse en las elecciones de 2024.

Dicen sus más cercanos colaboradores que su reciente ausencia a causa de una histerectomía como ella anunció en sus redes sociales, causó severas molestias entre los tijuanenses, por lo que en distintos medios de comunicación le llovió tan fuerte con los comentarios negativos de la población que para mala fortuna de la edil, ha dejado de creer en ella.

Y pues con justa razón estimado lector, han pasado ya casi 10 meses de administración municipal y la gente en sus colonias constata que sus problemas siguen igual o peor, no han visto para nada a quien lleva las riendas de esta ciudad y a donde ha tenido la oportunidad de ir y empeñar su palabra, simple y sencillamente sus funcionarios le han quedado muy mal, provocando la ira de los tijuanenses.

Tan mal cayó la última ausencia de la Alcaldesa de Tijuana, que entre los mismos Regidores del Cabildo comenzó a surgir la pregunta de quién la supliría en la encomienda, lo que llegó de inmediato a oídos de la mandataria municipal y a sugerencia de sus asesores, salió de inmediato a decir que estaba de regreso pese a las indicaciones de su doctor, quien según había sugerido cuidados por la intervención quirúrgica a la que fue sometida.

Y es que la desconfianza de la gente es tan grande en estos momentos, que Monserrat Caballero cada que sale a medios de comunicación a anunciar algo comete cada traspié que en vez de levantar la aceptación de la población, pierde muchos más adeptos.

Cuestionada porque Demoscopia, una conocida casa encuestadora, la colocó como la peor Alcalde evaluada en Baja California, salió a decir que ella está concentrada en la reelección en 2024 y lo que indiquen las encuestas, a excepción de Mitofsky a quien dijo respetar, las demás encuestadoras la tienen sin cuidado.

Lo que la Alcaldesa de Tijuana desconoce es que allá afuera, la mayor de las encuestas está en la decepción ciudadana que ya no sólo se dice en los pasillos sino también a plena calle en cada colonia porque los problemas no se han resuelto y las excusas de falta de recursos ya no hace clic con la gente.

Monserrat Caballero llegó a pensar que la ola Morena y AMLO la mantendría en la comodidad por lo menos la mitad de su administración, pero jamás contó que la poca efectividad de su Gobierno le restaría cada día simpatía y confianza con los tijuanenses.

La gente ya no cree en su Alcaldesa, dentro de su propio partido menos, esa mujer que en campaña se veía tan segura de resolver los problemas de inseguridad, movilidad, alumbrado público, bacheo, pavimentación y un largo etcétera, quedó cada vez más distante del electorado y la decepción la alcanzó.

Muy tarde Monserrat Caballero salió a querer enderezar el barco que dejó a la deriva creyendo que las olas la llevarían a buen puerto sin esforzarse tanto.

En la columna del 15 de junio, en este mismo espacio, dimos cuenta de que
en la encuesta de evaluación del desempeño de 150 alcaldes de México, publicada en el periódico de circulación nacional El Economista, se le colocó en el lugar número 62 de la lista, con un 47.3 por ciento de aprobación, lo que la dejaba como la peor Alcaldesa de Baja California.

Así que desconocer a la encuestadora Demoscopia, sólo por salir del bache mediático en el que se encuentra su cada vez desgastada imagen y mal gobierno, la deja muy mal parada ante los datos que han arrojado medios nacionales desde que su administración comenzó.

Tarde, pero muy tarde se dio cuenta que su soberbia y ausencia en las colonias de Tijuana, terminarían por cobrarle factura y vaya que en esta ocasión no hay marcha atrás, las encuestas lo dicen, la gente en las colonias lo confirman, la reelección para 2024 se le esfuma de las manos.

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