Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto tienen un gran parecido en su estrategia política que podemos ver en la intercampaña y que será una constante durante las campañas en donde los candidatos a la presidencia de la república mexicana ya podrán exponer sus proyectos y propuestas.

Parece que la ideología de sus partidos podría diferenciar a ambos políticos, pero parece que López Obrador ha copiado dos aspectos que llevaron a Peña Nieto a mantenerse en el primer lugar de las preferencias electorales en 2012.

La idea es evitar contraste directo. AMLO seguirá lo mismo que vimos en 2012, evitar comprar ideas de manera directa fuera de lo que los obliga la ley. Peña Nieto en su momento evitó enfrentar a los candidatos y contrastar ideas, proyectos y hacerle frente a responder cuestionamientos y ataques de manera directa. Ambos políticos han sabido sus debilidades al contestar congruente y estratégicamente a la confrontación.

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En aquel 2012, AMLO que estaba en segundo lugar peleó por que hubiera 10 debates durante la campaña y hoy no quiere asistir a foros fuera de los tres que la ley les obliga. El temor estadístico es que al estar en primer lugar en las preferencias no hay cómo crecer y la única alternativa de moverse sería bajar de posiciones o disminuir sus preferencias.

La segunda estrategia adoptada del equipo de Peña Nieto es el guión y los discursos ensayados. AMLO no responde provocaciones sobre cuestionamientos. Sus pronunciamientos los hacen y los hará en su mayoría mediante tuits o en mensajes a solas en redes sociales. Insisto que el patrón es el mismo: no confrontar ni contrastar.

¿Cómo puede afectar a los debates la postura de López Obrador?

Seguramente los otros no querrán asistir a los debates si el puntero no estará presente. López Obrador no accederá a asistir a los debates que sugieren las televisoras o las cámaras empresariales o productivas.

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Tanto Ricardo Anaya de México al Frente y José Antonio Meade del PRI han externado su desánimo de asistir a debates si López Obrador sigue negándose a contrastar como si la democracia dependiera de una persona.

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