Las secuelas físicas y psicológicas son el resultado de la violencia que padecen algunas mujeres, por lo que ésta representa un problema de salud pública han reconocido en el Instituto Mexicano del Seguro Social.
Las víctimas de violencia comúnmente padecen dolor de espalda, cabeza o de pelvis; trastornos ginecológicos, embarazos con complicaciones, enfermedades de transmisión sexual, trastornos del sistema nervioso central y afecciones cardíacas o circulatorias.
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En algunos casos se presentan trastornos funcionales, como el síndrome de colon irritable, la fibromialgia, los trastornos del aparato digestivo y diversos dolores crónicos, sin olvidar las afectaciones a la salud sexual de la mujer.
“El impacto a nivel psicológico también es de suma gravedad ya que ocasiona un deterioro en la calidad de vida de ese sector de la población”, comentó José Luis García Arcadia, director del Hospital General Subzona número 6 del IMSS en Tecate.
Los cambios de ánimo, ansiedad o angustia; inapetencia sexual, irritabilidad, tristeza, dolores de cabeza, gripe, afecciones en la espalda y articulaciones; insomnio y fatiga permanente, son de los síntomas más preocupantes.
