A seis meses de Gobernar la ciudad fronteriza más importante del país, la Alcaldesa de Tijuana, Monserrat Caballero Ramírez, no sólo no ha podido avanzar en la solución de los principales problemas que aquejan a los tijuanenses: inseguridad, tráfico vehicular y crisis económica por la pandemia del Coronavirus que aún mantiene en el suelo a muchas familias que lo han perdido prácticamente todo.

Pero no sólo no ha podido con los temas torales que le demandan atención inmediata y profesional en la materia, sino que en estos momentos no bastan sus buenas intenciones, es evidente que se ha quedado prácticamente sola.

Sí, así como lo lee estimado lector, dicen sus allegados que la Alcaldesa ya no sabe qué hacer con sus asesores que nomás no dan una en darle alternativas para salir a la calle con buenas noticias para la población que cada día es más exigente con sus gobernantes, sin importar ya el color que gobierne, la gente quiere soluciones y pronto.

Esta semana, la Alcaldesa vino a corroborar lo que en esta columna de opinión ya le habíamos adelantado, sus compañeros homólogos del Gobierno Federal y del Estado la han abandonado.

Triste es ver a quien lleva las riendas de la ciudad fronteriza más importante de la frontera norte de México, decir que en el tema migrantes, prácticamente le han dejado toda la responsabilidad al municipio, cuando es compartida.

Así lo declaró ante medios de comunicación Monserrat Caballero esta semana al ser cuestionada por las acciones que se han tomado ante la llegada de los migrantes ucranianos que buscan asilo en Estados Unidos pero que a su paso hay que brindarles el apoyo humanitario que por derecho humano les corresponde.

Ante el abandono de la Gobernadora de Baja California y la evidente distancia que existe entre la Alcaldesa y el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, su única carta que le queda al alcance a Monserrat es el apoyo del de nueva cuenta Senador Jaime Bonilla Valdez.

Siendo del mismo equipo, sin duda que el exgobernador de Baja California puede hacer uso de su cercanía con AMLO para levantar a la Alcaldesa que nomás ve lo tupido sobre su escritorio y poco o nulo recurso para atorarle a los temas que demanda la ciudad.

Sus cercanos colaboradores refieren que la Alcaldesa Monserrat Caballero nunca imaginó que encabezaría un gobierno sin aquellas arcas municipales repletas de recursos federales que en anteriores Gobiernos llegaban desde el centro del País para consolidar obras emblemáticas, de esas que ahora brillan precisamente por su ausencia.

Caro le ha costado a los municipios quedarse sin las nutridas participaciones federales y los recursos públicos que el Gobierno Federal debería estar destinando para elevar la calidad de vida de los tijuanenses pero que en estos momentos tienen como única prioridad terminar las obras faraónica de AMLO, como el tan cuestionado tren maya.

Y como las soluciones no llegan solas, alguno de los asesores de la Alcaldesa, deberían decirle que de inmediato debería armar ya una comitiva que le acompañe a la Ciudad de México a tocar las puertas de
las dependencias federales encargadas de los temas de seguridad, migración, movilidad y economía, caso contrario, cuando quiera dar el primer paso le habrán sobrepasado los problemas y el descontento de los tijuanenses será mayor que no podrá disolverlo. Al tiempo, nos leemos muy pronto, escribe a estrada.maldonado.ismael@gmail.com

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