Si les estremeció Adolescencia, la exitosa serie de Netflix; debes ver la serie danesa Los secretos que ocultamos. Una serie de seis capítulos que aborda diferentes problemáticas como la migración, el clasismo, la justicia, la carencia de oportunidades laborales, la adolescencia, la desregulación en redes sociales, la inmadurez, la complicidad, la familia y la frivolidad.
Los Secretos que ocultamos es la historia de Cecilie, interpretada por Marie Beach Hansen, una ama de casa de clase alta en Copenhagen, que bajo cargo de conciencia indaga y denuncia sobre la misteriosa desaparición de Ruby, interpretada por Donna Levkovski, la niñera de sus vecinos y amigos. Cada hallazgo sobre la vida y muerte de Ruby revelará los secretos que esconden integrantes de su propia familia y de sus vecinos.
Cuatro estrellas y media de cinco; es una gran serie de drama, de suspenso y de detective con un final impactante y desolador. Es muy recomendable ya que la historia tiene capaz y matices en los que se dimensiona que cada implicado en el caso puede ser el villano, pero hay razones para pensar que pueden ser las víctimas.
En lo que se parece a Adolescencia, es que seguimos a un par de jóvenes amigos descuidados sin atención de sus familias y que ven factible cometer delitos. Ambos implicados y relacionados con la desaparición de Ruby serán víctimas y agresores, lo que les da fuertes motivaciones y emociones.
Aunque la trama está situada en la clase alta de Dinamarca; en empresarios acaudalados y una sociedad de apariencias; es claro que los personajes y la problemática es universal y que las familias pueden ser cómplices de un delito. También el retrato del descuido y falta de comunicación con los adolesentes como detonates de actividades delictivas, peligrosas y fuera del alcance de adultos como la creación y distribución de material erótico en grupos de redes sociales.
En la serie está acentuada la diferencia de clases sociales, incluso entre las familias acaudaladas, en donde Cecilie vive cuestionando la frivolidad y trabajando para aportar a la familia; mientras que su vecina y amiga Katarina, interpretada por Danica Curcic, es una mujer que solo administra la riqueza de su esposo.
El clasismo se refleja también en el trato a las niñeras, las motivaciones de la migración filipina a países nórdicos y la figura del Au Pair, una estrategia de migración con el objetivo cultural para integrarse por tres años a alguna familia que necesite asistencia en tareas del hogar, cuidado de menores o experiencia en enfermería. Una figura atractiva para daneses ya que hay carencia de profesionales; y benéfica para filipinas que representa una oportunidad de migración ordenada.
El ritmo es lento, la fotografía es fría en la que destaca la soledad en la que viven los personajes y enmedio de los bellos paisajes. En el elenco no hay desperdicio.
Y el final, imperdible y abierto, contundente pero intrigante en esta creación de Ingeborg Topsoe. Va a depender de cada quién para interpretar el cierre.
