Nuestra ciudad ya colapsó, ya no hay horas pico y hasta parece que estamos a punto de que Otay se independice. Transitar desde o hacia Otay es perder una hora en el congestionamiento vial y hasta más de dos horas si es transporte público.

Lo que más me puede molestar es que ninguna autoridad intenta soluciones. Hace unos días subí por la Central Camionera a Otay, hace mucho que no hacía eso en una mañana. Mi sorpresa fue estar 40 minutos en el congestionamiento vial que propicia las filas de la garita.

Lo mismo pasa con la vía rápida que ya ni es vía, ni es rápida; ningún político se da cuenta que hay al menos cinco kilómetros que están tan congestionados que está más cerca de ser estacionamiento que una vialidad. No se dan cuenta que eso impide el flujo de 2.5 millones de habitantes, que impide la llegada de estudiantes a sus escuelas, a pacientes a sus consultas o atención de urgencia. No se dan cuenta porque desde una Suburban con escoltas y estrobos, el tráfico no se siente.

Tal vez la garita de Otay 2 llegue a desfogar esa tráfico, pero realmente no hay certeza porque del lado norteamericano, el proyecto no urge y no se le da importancia.

En cambio, hay opiniones desde el privilegio que justifican que sacrifiquemos movilidad y vialidades a cambio de que los usuarios de la garita provoquen un congestionamiento, ya que “sin su economía, nos moriríamos de hambre”, sin darse cuenta que es una postura indigna y sometida.

Lo que sí nos urge es infraestructura binacional. Que esas filas tengan un espacio seguro para todos; que haya un área para ordenar los cruces sin poner el riesgo de los mexicanos que viven en México, que paga impuestos en México y merecen disfrutar la infraestructura libre en México. ¿O qué pasaría si a mexicanos se les ocurriera estacionarse en la interestatal 5 de San Ysidro? Simplemente por seguridad y dignidad, en California no se permitiría, pese a que su economía depende de lo que los fronterizos consumen y el turismo que llega.

¿Hasta cuándo veremos un esfuerzo de logística e inversión digno de una de las economías más fuertes de México? ¿Hasta cuándo seguiremos justificando que merecemos colapsar nuestras vialidades amén de atender a la población que tributa en California?

Todos merecemos infraestructura digna; los que aquí vivimos y nos movemos; así como los que aquí duermen y tienen vida binacional. Seamos honestos, este colapso en las vialidades que propician las filas en las garitas tiene al resto de la ciudad en una espiral en declive y caos que propician una congestión que solo frenará hasta que le pase una tragedia a un poderoso.

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