Se calcula que 7 de cada 10 reos, privados de la libertad en los Centros de Reinserción Social, Ceresos, se toman muy en serio los talleres de autoempleo «Aprendiendo a Emprender» y logran hacer su negocio al salir en libertad. La sociedad los obliga a emprender, por una parte la falta de oportunidades por los estigmas y por otro, la opción de lograr ingresos acordes a su esfuerzo.

En los talleres que se llevan dentro de las cárceles, los privados de la libertad desarrollan productos para comercializar.
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El autoempleo es una modalidad de trabajo penitenciario que representa la oportunidad para que las personas privadas de su libertad puedan desarrollar por ellas mismas actividades productivas lícitas.

Dentro de la cárcel, algunos aprovechan para poner en ejercicio sus capacidades, aptitudes y habilidades, además de obtener ingresos que les permitan tener un sustento individual, incluso con fines de reparación del daño y apoyo a sus familias en el exterior.
Dentro de la penitenciaría se llevó a cabo la expo-autoempleo «Aprendiendo a Emprender» en donde se observaron los diversos trabajos realizados por los presos como parte del desarrollo de sus habilidades como pinturas, manualidades, figuras cerámicas, juguetes y accesorios.
