Primero fue un robo de un auto que se complicó con un choque múltiple; luego un trabajador de seguridad que le «sembró» un paquete de droga con geolocalizador a un auto de un cliente; lo más reciente: el asalto a una colchonería en donde se presume que los empleados fueron amagados, asaltados y no hubo detenidos.

Es evidente que se deben regular las plazas comerciales, es obvia la crisis en inseguridad en espacios privados que en Península son notorios, pero lo mismo pasa en otras como en Macroplaza con la mayor cantidad de denuncias de robo de autos; o plaza Carrousel con señalamientos de daño a autos, incluso riñas, de acuerdo a un reporte que me compartió la FGE en 2023 en un reportaje que hicimos.

Lo cierto es que hay que poner atención y revisar todas las variables que pudieran ayudar a salir de la crisis. Una que se me ocurre es disminuir la rotación de personal al reforzar y revisar los derechos laborales de los guardias de seguridad, ya que la mayoría de las agencias de seguridad privada tienen personal poco capacitado o le dan oportunidad a personas de la tercera edad que poco pueden hacer en un caso de violencia o persecución; incluso algunos tienen sueldos simbólicos que los llevan a pedir «cooperación» de los clientes, por tanto viven de la caridad.

Reconozcamos que la seguridad en espacios privados, prácticamente es un autoempleo que sobrevive de la caridad, de la propina y eso se debe erradicar. La seguridad no debe sostenerse de una propina, y las plazas comerciales deben garantizarlo y subsidiarlo con las rentas y lo recaudado con el cobro de los estacionamientos, incluso vigilar que contraten seguros amplios para sus clientes.

En lo personal no estoy en contra de que las plazas cobren el estacionamiento; pero ¿qué te dan a cambio? ¿por qué no son estrictos con su personal? ¿por qué hay gente ofreciendo servicios como lavado de autos en los estacionamientos? ¿quiénes son? ¿por qué hay «viene viene»? ¿por qué los guardias piden propina? ¿dónde se exigen los seguros contra daños o robo total o parcial? ¿ofrecen seguro por asalto, tanto a locatarios como a clientes? ¿cómo resuelven si te siembran droga?

En aquel reportaje dimos cuenta que las plazas «cumplían a modo» con las garantías básicas de dar estacionamiento; y eso es lo que ya no debemos permitir. Urge un legislador que tome en serio este caso y reforme las leyes, que las escriba clara y contundentemente sin lugar a interpretaciones ventajosas y que se deleguen espacios para denunciar y mecanismos ágiles para sancionar a quien incumpla con garantías al cliente.

No es Península, son todas las plazas, todas las que cobran o no, el estacionamiento. No es Península, son todas las agencias de seguridad diseñadas para ocupar un espacio de «guardias uniformados», sin capacitación para coordinarse en caso de conatos de violencia, para atender o contener emergencias ni de primeros auxilios o instrumentos de inteligencia. El ejemplo, es que no hubo detenidos en el asalto a la colchonería en Península.

Este comentario no es contra Península, ya que hoy esta plaza es la que más incidentes tiene por pura matemática, ya que es la que tiene mayor afluencia comercial en la ciudad; porque ninguna otra ha logrado innovar y mostrar un rostro más actual, armónico y agradable que Península. Pero «un gran poder, conlleva una gran responsabilidad»; y la responsabilidad no la quiere asumir nadie. Ni las plazas; ni las empresas de seguridad, ni los diputados locales que prefieren pelearse histriónicamente en el Congreso a revisar y legislar temas cotidianos que afectan el patrimonio diario de las familias que van a plazas comerciales a falta de parques abiertos, públicos, agradables y seguros para caminar en Tijuana.

Ojalá un diputado leyera esto; ojalá un dueño de plazas comerciales, propusiera soluciones en lugar de «invertir» su tiempo en amparos en una ley de 40 minutos gratis, que a nadie le beneficia.

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