Con la inversion de TESLA en México escuchamos nuevamente y por todos lados conversaciones sobre la transición a vehículos eléctricos y la importancia del desarrollo de energías renovables. Sin embargo, poco se ha dicho sobre el significado que esta transición pudiera tener para los vehículos de carga y su impacto en las cadenas de suministro. Además, ¿qué sucede con la co-producción y cadenas de suministro integradas que dependen de nuestra habilidad para mover bienes a través de la frontera? Y, ¿qué pasa cuando un país avanza en esta transición sin tomar en cuenta al otro?

El consejo de recursos del aire de California (CARB, por sus siglas en inglés) ha propuesto una regulación para impulsar y enforzar la transición a vehículos de carga eléctricos operando a lo largo del estado y atendiendo sus puertos marítimos. Se espera que dicha propuesta se confirme en abril y comience a implementarse a partir del 1ro de enero de 2024. Entre otras cosas, propone mitigar poco a poco las compras de vehículos de carga de diesel y eventualmente la operación y manejo de los mismos para reducir las emisiones de CO2 un 48% debajo de los niveles de 1990 para el 2030, y un 85% para el 2045. El objetivo es también liderar este tipo de esfuerzos en Estados Unidos.

En términos generales, líderes de la industria de manufactura y transportes en ambos lados de la frontera apoyan una transición a energías renovables para disminuir emosiones de CO2. Tomando en cuenta que la industria automotriz es un engrane económico a nivel regional, esto también representa una oportunidad de anticiparnos a la demanda de vehículos eléctricos y baterías para convertirnos potencialmente en un jugador clave en esta industria. Otro #trendingtopic es el valle del litio y nuestro potencial como region binacional de explotar este recurso y generar una cadena de suministro y empresas regionales alrededor de esta actividad, contribuyendo a la creación de miles de empleos e impulsando nuestra economía.

¿Qué nos falta?

Infraestructura. Es inquietante que la propuesta sea votada en abril cuando la comisión estatal de transporte no ha terminado un estudio que determinará cuáles son las necesidades de infraestructura necesarias para garantizar el éxito de la transición a vehículos de carga eléctricos (se estima se complete en diciembre). Actualmente el estado no cuenta con estaciones de carga construidas ni planeadas para asegurar que un camión eléctrico pueda transitar de San Diego hasta Sacramento, y ni pensar en que pueda recargarse en la frontera luego de esperar hasta 4 ó 6 horas para cruzar. Por cierto, se estima que una vez obtenidos los fondos necesarios, una estación de carga tarda de 12-16 meses en construirse y conectarse al sistema eléctrico (y cada unidad de carga se cotiza hoy en día en unos $75,000 USD).

¿Qué dice la industria en Baja California?

  • La espera de dos horas para cargar los camiones en las estaciones sumado a las horas de espera en los cruces limitarán la habilidad de las empresas de llevar bienes de un punto A en Baja California a punto B en California. Además, los limites de peso en autopistas del estado de California sumados a el peso adicional de las baterías disminuirán la capacidad de carga de los camiones en un 33%, lo cual se traduce en un tercio más de camiones en carreteras para transportar la misma carga.
  • Con un costo 2-4 veces mayor al de los camiones de diesel, los camiones eléctricos ya están entrando al mercado con una espera de hasta 2 años para su entrega. En dicho caso, CARB ofrece este y otras excepciones para el sector empresarial.
  • ¿Y si tenemos capacidad eléctrica? Un análisis estima que la demanda tope por unos 16,000 camiones que conectan a la región con puertos marítimos como el de Long Beach será mayor a 1GW. En perspectiva, esto es casi un tercio de la demanda eléctrica total en temporada alta aquí al sur de la frontera.
  • ¿Y el T-MEC? Aunque la controversia con respecto a las reglas de origen para la industria automotriz fue resuelta en favor de México y Canadá, el hecho de que aún no se producen baterías en Norteamérica presenta otro reto. Las baterías constituyen una gran parte del vehículo, por lo que al momento si cualquiera de los tres países produce camiones eléctricos no puede exportarlos sin incurrir en aranceles. Líderes en la industria proponen una excepción mientras se desarrolla este sector emergente.

En la Cámara estamos trabajando con otras organizaciones empresariales y la Secretaría de Economía e Innovación del estado para mantener la eficiencia y estabilidad de nuestras cadenas de co-producción y el bienestar de la comunidad binacional. Sabemos que estas cadenas de suministro representan $2.5 mil millones de dólares anuales en nuestra Economía compartida. Tenemos la certeza que se pueden alcanzar ambas metas de desarrollo económico y transición a energías renovables, por lo que nos estamos asegurando de ser partícipes de este tipo de esfuerzos y propuestas legislativas.

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