Con mucho júbilo y entusiasmo recibieron las autoridades de Baja California la llegada de casi mil militares que se suman a los casi tres mil elementos de la guardia nacional que patrullan desde hace meses los municipios con mayor incidencia delictiva.

Uno de esos municipios precisamente es Tijuana, ciudad que no deja de preocupar al Gobierno Federal porque a pesar de los esfuerzos que se han venido dando para llevar a la baja los crímenes en la entidad, desafortunadamente esta ciudad fronteriza supera ya los 400 homicidios en lo que va de 2022.

Y es que no es para menos estimado lector, si se tiene en este momento toda la fuerza del Estado para combatir a los criminales que mantienen asoladas las calles de Tijuana, lo menos que uno pudiera esperar es que los tres niveles de Gobierno mantuvieran una coordinación por demás efectiva.

Lo cierto es que no es así, muy marcada la distancia entre la Gobernadora Marina del Pilar y la Alcaldesa de Tijuana sigue predominando en el ambiente tenso que se respira cada vez que las dos coinciden en algunos eventos en los que Monserrat Caballero Ramírez se deja ver, según nos cuentas sus más cercanos colaboradores.

Desde antes de iniciar su Gobierno, la ahora alcaldesa bonillista marcó su distancia con Marina del Pilar y eso sin duda le trajo más que puertas abiertas, muchas piedras por librar en su camino.

Este fin de semana circuló por varios medios de comunicación de la localidad el momento incómodo en que las fuerzas castrenses discuten con policías municipales e intentan desarmarlos haciendo valer lo que ellos creen es superioridad por el nivel de escalafones.

Sin embargo, en la discusión se puede observar que los policías municipales conocen muy bien cómo opera el uso de armamento de uso exclusivo del ejército con el cual la corporación municipal ha venido trabajando desde varias administraciones atrás.

También entienden perfectamente cómo es la coordinación que debe darse entre policías municipales y las fuerzas castrenses porque ya lo vivieron en el trienio 2007-2010 que le tocó al exalcalde panista Jorge Ramos Hernández y al también exgobernador albiazul José Guadalupe Osuna Millán.

Por aquel entonces se le recuerda con respeto al General Aponte Polito y más tarde a Duarte Mujica, dos extraordinacios militares que pusieron el corazón por delante para defender a Baja California y recuperar la tranquilidad de las familias, sobre todo las tijuanenses, se contó sin duda con una coordinación de primer nivel sobre las mesas de seguridad que dispuso el expresidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, sí, el mismo al que ahora aborrece Amlo.

Ese trabajo en equipo que les tocó vivir a los oficiales municipales es el que ahora les permite hacerle frente a los militares que recién desempacados al llegar a Tijuana quisieron despojar de sus armas a los policías.

Son precisamente los policías municipales quienes conocen perfectamente cada rincón de la ciudad y son de mucha ayuda para los militares y guardia nacional en los recorridos de vigilancia que realizan en cada una de las colonias con mayor incidencia delictiva.

Pero hay que decirlo, los militares no de ahora sino desde siempre, no ven con buenos ojos a los policías municipales, pero justo en estos momentos en el que Tijuana enfrenta una crisis de seguridad, lo que más se requiere es el trabajo en equipo y una verdadera coordinación, porque si incidentes como éstos se repiten, sólo estarán confirmando lo que ya otras voces en el estado comienzan a señalar, que no hay ni estrategia ni coordinación. Estaremos atentos al trabajo que desempeñen en las próximas semanas, nos leemos pronto, escríbeme a estrada.maldonado.ismael@gmail.com

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